¿Por qué jugar en familia?
Los niños necesitan presencia, no perfección.
El tiempo compartido se llenó de pantallas individuales. Cada miembro de la familia mira hacia un lado distinto, aun estando en la misma sala. Lo que antes ocurría con un juego de mesa, una canción o un cuento, hoy se ha vaciado.
La prisa y el cansancio dejaron a muchos adultos sin un lenguaje compartido con la infancia. Jugar se vive como pérdida de tiempo, no como espacio de encuentro. Pero lo que los niños piden no es entretenimiento ni padres impecables: piden que el adulto esté presente. Una hora real de juego pesa más que una semana de logística bien resuelta.
Familias de Colores nació para eso.
¿Cómo es un encuentro en familia?
No es un taller. No es una clase.
Las familias se sientan en círculo y recorren juntas los siete colores del arcoíris. En cada turno, el dado de colores decide el color y el dado de veinte caras elige la carta. La carta trae un reto: una pregunta, un movimiento, un gesto o un momento de silencio, y la familia lo vive en el círculo. Cuando el reto se vive de verdad, la familia recibe el velo de ese color, y al final queda vestida como un arcoíris.
Cada edad recibe lo que necesita y cada temperamento entra por una puerta distinta al mismo encuentro. Aquí el adulto entra como participante, no como espectador, y un adulto que juega de verdad enseña, sin enseñar, lo más importante.
Un encuentro dura alrededor de dos horas. Puede ser para una sola familia o para varias juntas.
Las siete preguntas del juego
Cada color le hace a la familia una pregunta.
No se responden en voz alta: se responden en silencio, con el cuerpo, mientras se juega.
- Rojo · ¿Podemos actuar juntos?
- Naranja · ¿Podemos encender juntos la alegría?
- Amarillo · ¿Estamos realmente presentes?
- Verde · ¿Cómo cuidamos lo que amamos?
- Azul · ¿Sabemos detenernos y escuchar?
- Violeta · ¿Podemos volver bello lo vivido?
- Blanco · ¿Recordamos que somos uno?
Lo que se lleva cada familia
Vuelven a mirarse mientras juegan.
- Una experiencia de juego vivo entre padres e hijos.
- El reencuentro con el movimiento y el silencio compartido.
- Una vivencia del color que queda en el cuerpo.
- El recuerdo de que jugar juntos es posible.
¿Dónde se puede hacer?
El juego va a donde lo inviten.
En casa, en una finca, en un espacio prestado o en el colegio de los niños. El ritmo se acomoda a las edades de los niños que estén. Trabajamos en Medellín, el Oriente antioqueño y Bogotá, y el juego viaja a cualquier ciudad de Colombia o del mundo donde nos inviten, en español o en inglés.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas familias pueden jugar?
Desde una sola familia hasta varias juntas en el mismo círculo. Para eventos con muchas familias existe un formato especial, el Día de la familia, en el que todas atraviesan juntas los siete colores.
¿Hay que saber algo antes de jugar?
No. No hace falta saber nada de colores, de pedagogía ni de juegos. Basta con venir con ganas de estar juntos.
¿Se puede hacer en nuestra casa?
Sí. Llevamos el juego y todos sus materiales a su casa, a una finca o al lugar que elijan.
¿Cuánto cuesta un encuentro en familia?
Depende del número de familias y del lugar. Escríbenos por WhatsApp y te contamos las opciones.
Jugamos para encontrarnos
Escríbenos, cuéntanos quiénes son y qué encuentro imaginan, y buscamos juntos la mejor manera de llevar Familias de Colores hasta ustedes.
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